
Formaciones del País Vasco, de Cataluña, de Aragón, de Castilla y León, músicos de muchos rincones, castellers de Badalona, danzantes de San Leonardo de Yagüe, Titiriteros de Binefar han trenzado una cita que empieza a ser de las más importantes del país en su categoría.
Más de 300 personas, entre grupos participantes y personal de organización, han ensamblado el esqueleto de un festival que cada vez gusta más, a participantes y a visitantes. Ayer, José Ángel de Miguel, del grupo soriano Menaya Folk, afirmaba que "las cotas del festival cada vez están más altas y que desearía que el Aires de Dulzaina fuera anual", aunque entiende que la organización lo haga de esta manera por el coste económico. El domingo cerraba edición con dos actuaciones estelares: la de "Los Titiriteros de Binefar”, con su espectáculo Dragoncio, encardado de llevar la música tradicional aragonesa a todos los públicos a través de tres juglares, en un recorrido medieval que les ha llevado por Francia, Hispanoamérica y Estados Unidos y la exhibición arriesgada y espectacular de “los Castellers de Badalona” en la plaza mayor sanestebeña. Dos jóvenes de 18 y 8 años nos contaron que el secreto de los castillos está en el ensayo. Decían que no es difícil formar el castillo humano, "lo que se necesita, es tesón".